Ha pasado bastante tiempo desde la última vez que compartí algo en el blog, así que, si eres de los lectores antiguos gracias por permanecer aquí, y si eres nuevo B I E N V E N I D O, una de mis metas para este 2019 es estar más activa con el blog así que estén pendientes. Habiendo dicho esto volvamos al tema por el que entraste a este post: ¿PUEDE UN CREYENTE DEPRIMIRSE? La respuesta a esta pregunta es muy sencilla: ¡ S I ! . Hay momentos en nuestra vida en la que sentimos tristeza, aflicción, desanimo, cansancio o angustia, y esto le sucede aún al mas espiritual de nosotros o al que cree que tiene una excelente salud mental. “Me despertaba todas las noches antes del amanecer. Me preocupaba el ministerio en el que estaba apoyando, la iglesia, mi familia, mi trabajo, eran tantas mis preocupaciones que sentía que nada lo estaba haciendo bien”. "Me quedaba horas extras en el trabajo, o salía a caminar, no quería llegar ...
¿Qué sueños tienes para el nuevo año? ¿Qué desearías que fuera diferente en ti, tu matrimonio, tu familia, tu trabajo o tu ministerio? Algunos pudimos haber estado pensando en esto desde finales del pasado enero, cuando nuestros brillantes y nuevos propósitos ya se habían puesto rancios y habían comenzado a podrirse. ¿Por qué nuestros buenos propósitos parecen echarse a perder más rápido que un litro de leche y un cartón de huevos? Demasiados propósitos fracasan porque fallamos en orar. Empezamos con valentía, ambición e incluso algo de euforia. Pudiéramos orar por nuestro(s) propósito(s) en ese primer día de enero, así como oramos en el estacionamiento antes de emprender un largo viaje en auto. Pero antes de que hayamos siquiera comenzado a manejar en la carretera del nuevo año, ya hemos dejado atrás la oración, y con esto, el poder necesario para perseverar en cualquier nuevo hábito o conducta. Sin orar por la ayuda de Dios, nuestros propósitos más significat...